Por Fernando Gómez Redondo. Si se trazara un canon con las mejores novelas de humor del siglo XX, uno de los primeros puestos habría que concedérselo, sin duda, a
El incongruente (1922) de Ramón Gómez de la Serna. Su trama se compone de situaciones greguerescas, convertidas en breves unidades narrativas, que giran en torno a la vida fragmentada e incoherente de su protagonista, Gustavo, que se va enfrentando a toda suerte de sucesos inverosímiles y carentes de toda lógica. La novela le presta a Ramón la oportunidad de lucir su desbordante ingenio para distorsionar líneas argumentales que no guardan ninguna relación entre sí; no extraña que, en el prólogo de la segunda edición de 1947, se lo considerara un claro precursor de Kafka. [...]