Durante mucho tiempo, Pedro Almodóvar pensó que medía 1.90 de estatura. El día que empezó a vivir junto a su pareja, un ex jugador de baloncesto de casi dos metros, se dio cuenta de que estaba equivocado. Desde entonces, dice, supo que para llevar una vida equilibrada es necesario reconocer las limitaciones propias. A él, por ejemplo, le encantaría escribir una novela, una como Orlando, de Virginia Woolf. Lo intentó, claro, pero se hartó de llenar un montón de hojas con párrafos que no le llegaban... Читать дальше...