Tomó las riendas de los viñedos familiares cuando su padre tuvo que abandonar el oficio y ha logrado con alguno de sus vinos la máxima distinción en certámenes nacionales, pero sobre todo ha conseguido el reconocimiento de sus vecinos, que ven cómo una joven se abre paso en una tierra y en un mundo de hombres. Xiana Domínguez, con solo 35 años, lo está consiguiendo en un lugar -la Ribeira Sacra de Ourense- donde el viñedo se asocia con heroicidad, porque el cultivo de la vid se hace en muchos casos en terrazas o balcones inverosímiles por su verticalidad, desafiando al vértigo. Ahora u padre, uno de los bodegueros pioneros en la Denominación de Origen Ribeira Sacra, la mira orgulloso.