Mahna – mahná
Es básica, sencilla y recordable. Prácticamente todos conocemos esta canción presentada en el más famoso show de títeres que haya existido, y cuyo creador, Jim Henson, ha
logrado eso a lo que todos aspiramos: trascender con su obra.
Quizá seas un millennial que crea que esta original canción es reciente y que se creó para la campaña de los tecolotitos blanco y negro que ves en la tele; pues no, la ‘rolita’ está a punto de cumplir 50 años, y ha acompañado al show desde siempre. Es un activo invaluable. ¿Qué tenemos en nuestra mochila de productos y servicios que tenga una relevancia así? ¿Nuestros clientes y amigos logran identificarnos con ello por encima de cualquier otra cosa que tengamos? Nuestra labor como emprendedores es desarrollar nuevos satisfactores a las necesidades de nuestro mercado meta, y que, en el proceso, seamos tan disruptivos como para mantenernos en el top of mind por originalidad, diseño, beneficio, o incluso el precio (en particular no soy fan de abaratar mis servicios, pero si a ti te funciona, dale). El desarrollo (o la permanencia) de nuestro negocio dependerá de tener ese factor mahna mahna que nos vuelva recordables.
Estamos en el último cuatrimestre del año, y usualmente es la época de las evaluaciones previas al cierre anual (para hacer ajustes y no andar con bomberazos allá en diciembre), y la identificación de oportunidades para el próximo ciclo. Así como se las ha gastado este año, es probable que las personas de tu empresa ya estén corriendo con poco aceite, y antes de que truenen, sería muy bueno darles un respiro y proporcionarles oportunidades de actualización y desarrollo de nuevas habilidades, para que abran los sentidos e identifiquen nuevos elementos diferenciadores.
Por cierto: Mahna Mahna no es original de los Muppets, sino del italiano Piero Umiliani, quien la compuso para una película softcore sueca; pero alguien del equipo de Henson pensó que funcionaría mejor con las marionetas… sin el asunto soft.
Buen tip, ¿no? Seeee.
