Durante la República, una sociedad eminentemente agrícola, la base de las legiones estaba formada por ciudadanos libres que trabajaban sus tierras en tiempos de paz y eran reclutados para la guerra. Pero aquel modelo de ejército a tiempo parcial se mostró insuficiente para atender a las innumerables y prolongadas campañas de conquista en las que se embarcó Roma y para establecer guarniciones en los territorios sometidos. Así que hubo que reorganizar las legiones para convertirlas en un ejército regular. La primera consecuencia fue económica: aquellos soldados casi profesionales debían tener una paga regular, el llamado stipendium (estipendio). ¿Y de dónde sacar esta nueva partida? Pues mejor que la paguen otros.