En gran medida, gracias al impulso de Marx, en el siglo XIX surgió la tesis de que era posible crear una sociedad feliz gracias a medidas económicas ligadas a lo que se comenzó a llamar socialismo. Hace ahora un siglo, con la revolución bolchevique, se inició la puesta en marcha de esos experimentos. Al contemplarlos, observamos que se ha ido de fracaso en fracaso, y solo cuando se volvieron a aceptar los mensajes de la ciencia económica ortodoxa, con abandono de aquella quimera socialista, vuelve a reinar la eficacia del aparato productivo, y el bienestar material se consolida. Precisamente por eso, ¿le queda, un siglo después de iniciada por Lenin la marcha hacia el socialismo con la revolución bolchevique, algo de esa pretendida situación socialista en Rusia? Y lo mismo sucede en China, y no digamos en los países de la Europa Oriental.