La Haya, 21 dic (dpa) - Tras 10.800 días de trabajo, 2,5 millones de hojas de papel usadas y 161 acusaciones emitidas, el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) cerró hoy sus puertas.A lo largo de 24 años, 160 hombres y una mujer debieron enfrentar a los jueces del tribunal por crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad cometidos durante las guerras yugoslavas de los 90 y comienzos de los 2000.La creación del tribunal en 1993 fue un "punto de ruptura", dijo el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en la ceremonia de clausura en La Haya."El (hecho de) tener que rendir cuentas ha echado raíces en nuestra consciencia colectiva", dijo el diplomático portugués. Entre los que pasaron por la corte hubo jefes de Estado, ministros, generales y jefes de policía.Muchos de los que alguna vez se mostraron como poderosos dieron la impresión de no ser conscientes de su responsabilidad por las atrocidades cometidas, argumentando que sólo ejecutaban las órdenes de su superiores o que defendían a su gente.Los jueces, sin embargo, tomaron la posición de que nadie puede esconderse detrás de un superior y que todos deben ser considerados individualmente como responsables."Por mucho tiempo, cierta categoría de poderosos lograba quedar impune, pero eso ya no sucede más", dijo el juez holandés Alphons Orie. El magistrado de 70 años sirvió 16 años en el tribunal. Su última participación fue en el juicio por el genocidio de bosnios por el general serbio Ratko Mladic.Luego de 1945, criminales de guerra fueron enjuiciados por tribunales en Núremberg y Tokio. Pero durante la Guerra Fría, fracasaron todos los intentos para terminar con el estatus intocable de los líderes militares y políticos.A comienzos de los 90, las guerras resurgieron en Europa con la disolución de la ex Yugoslavia por medio de la violencia. Cuando Naciones Unidas estableció el TPIY en 1993 para iniciar procesos contra los principales actores, pocos creían que los altos mandos militares llegarían realmente a presentarse algún día en el edificio.Después de todo, la guerra estaba en su apogeo y todavía quedaban dos años para que tuviera lugar el genocidio de Srebrenica, en el cual 8.000 musulmanes fueron asesinados."Cuando tomé la oficina en 2008, nadie creía que atraparíamos a Karadzic o Mladic", dijo el jefe de los fiscales del TPIY, Serge Brammerts.Radovan Karadzic fue un líder político serbobosnio y Mladic el comandante en jefe de las fuerzas serbobosnias durante la guerra de 1992-1995.Karadzic fue arrestado en 2008 y sentenciado a 40 años el año pasado, mientras que Mladic fue atrapado, también escondido en Serbia, en 2001 y sentenciado a cadena perpetua el mes pasado por crímenes que incluyen el genocidio de Srebrenica.Belgrado entregó al ex presidente serbio y yugoslavo, Slobodan Milosevic, al tribunal en 2001. Su juicio, bajo cargos que involucraban el genocidio, comenzó el año siguiente, pero murió de un ataque al corazón en la cárcel antes de que el TPIY alcanzara un veredicto.Varios de los acusados rechazaron la autoridad y la jurisdicción de los jueces.El general bosniocroata Slobodan Praljak, de 72 años, incluso tomó cianuro en la sala del tribunal el pasado noviembre, suicidándose luego de escuchar la sentencia a 20 años de cárcel en el último fallo de TPIY.Este fue un acto radical de desafío al tribunal y a la Justicia internacional. Como muchos de los condenados por crímenes de guerra, Praljak era considerado como un héroe por varios de sus compatriotas.Las autoridades del TPIY y las internacionales han dicho que la reverencia a personas como Mladic y Praljak en sus países no pone en duda el éxito del tribunal.Guterres llamó a las comunidades de la ex Yugoslavia a "construir sobre el legado del tribunal y a profundizar sus esfuerzos a través de la confianza y la completa reconciliación". Y añadió: "Aceptando la indiscutible verdad y la realidad de las tragedias pasadas es crucial para construir un futuro mejor y común".# Información