Sánchez, un lastre para el PSOE: perdió 17 de las últimas 20 elecciones, 1.559 cargos electos y 1,2 millones de votos
Las elecciones que se celebraron el pasado domingo en Andalucía pusieron encima de la mesa un asunto bastante sensible para el PSOE. El Gobierno de Pedro Sánchez y su pertenencia a él no es algo que le esté funcionando al partido a nivel electoral. Se intentó, pero los hechos demuestran que no tira.
María Jesús Montero fue desterrada a las elecciones autonómicas, algo que ella rechazaba al principio, con el objetivo de movilizar a los votantes socialistas. No sólo no lo consiguió, sino que logró el efecto contrario y llevó al partido a su peor resultado histórico. Antes que ella, Pilar Alegría corrió la misma suerte en Aragón y, aunque todavía tienen que hablar las urnas, el camino no pinta fácil para Óscar López en Madrid, ni para Diana Morant en la Comunidad Valenciana. Pareciera que el PSOE no es capaz de ganar elecciones, no ya en plazas complicadas como la madrileña, sino también en otras en las que sí ha podido gobernar durante décadas.
En LA RAZÓN hemos analizado las últimas elecciones de cada comunidad autónoma, las últimas municipales, europeas y generales para ver cuál es el tirón electoral del PSOE con Sánchez al frente y el resultado es claro. De las últimas 20 elecciones que se han celebrado, el PSOE ha perdido 17 de ellas, el 85%. Además, se ha dejado por el camino 1.559 diputados, diputados autonómicos y concejales y ha perdido 1,2 millones de votos sumando el resultado de todas esas elecciones.
En cuanto se supere el shock por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE tendrá que abordar cómo se enfrentará al próximo ciclo electoral y qué puede hacer para maximizar sus resultados. El próximo mes de mayo deberían celebrarse elecciones autonómicas y municipales y en torno a junio las generales.
Hay voces dentro del partido, principalmente las de los alcaldes, que piden a Sánchez que se enfrente él a las urnas primero, que adelante las elecciones generales, por temor a pagar ellos el precio de su desgaste. Ese castigo en diferido a Sánchez ya sucedió en 2023 y se teme que en 2027 puede ser todavía peor. Sin embargo, Moncloa no da signos de estar dispuesta a hacer eso. Como mucho, se puede barajar la posibilidad de un "superdomingo" que haga coincidir todas las elecciones, algo que los alcaldes no ven con buenos ojos.
De hecho, dentro de estas últimas 20 elecciones analizadas, las municipales de 2023 supusieron una de las principales sangrías para el PSOE. Los socialistas perdieron en ellas 1.545 alcaldes y concejales, según datos del Ministerio del Interior, y se dejaron más de 365.000 votos en relación con las elecciones municipales anteriores, las de 2019.
Esas municipales fueron los comicios en los que más cargos electos perdieron. Sin embargo, no fueron las peores en cuanto a déficit de votos. Ese dudoso premio se lo llevan, con diferencia, las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024. Ahí el PSOE pasó de haber obtenido más de 7,3 millones de votos en la anterior cita electoral a 5,3 millones, dos millones de papeletas menos.
En el plano autonómico, el peor batacazo electoral para el PSOE fue el de Extremadura el pasado mes de diciembre, cuando perdió nada menos que 10 escaños y 107.389 votos. Le siguen las elecciones de Aragón de este mes de febrero y las de Galicia de febrero de 2024. En ambas sufrió la pérdida de cinco diputados y 34.994 votos y 42.389 votos respectivamente.
Es llamativo el hecho de que todas estas citas electorales, las más duras para el PSOE, se producen precisamente después de que Pedro Sánchez volviera a ser investido en 2023. Es en esta legislatura en la que el Gobierno se está viendo incapaz de aprobar leyes relevantes en el Congreso de los Diputados y en la que están saltando la mayoría de casos de corrupción que rodean al entorno del presidente, lo que está teniendo un innegable efecto electoral para el partido.
En cuanto al saldo positivo, el PSOE sólo ha ganado en las autonómicas de Castilla-La Mancha y Asturias de 2023 y en las de Cataluña de mayo de 2024. Actualmente Emiliano García-Page, el presidente castellanomanchego, es el único barón socialista que gobierna con mayoría absoluta y, a pesar de que ganó las últimas elecciones, perdió dos diputados en los comicios. El asturiano Adrián Barbón también perdió un diputado a pesar de ganar. El único que ha ganado las elecciones y ha ganado diputados es Salvador Illa.
De hecho, Cataluña es la comunidad autónoma en la que el PSOE más ha crecido en votos, 227.823 de superávit con respecto a los anteriores comicios. Sin embargo, la palma en la crecida de votos se la llevan las elecciones generales de 2023, en la que Sánchez logró que le votaran algo más de un millón de personas más que en noviembre de 2019.
Para analizar este dato hay que tener en cuenta que las elecciones de noviembre de 2019 fueron una repetición electoral, por lo que la participación cayó notablemente. Si se compara el resultado de 2023 con las de abril de 2019, el PSOE creció 308.576 votos. Es un triunfo, pero relativo: en esa misma comparación, el PP aumentó su base electoral en casi cuatro millones de votos entre abril de 2019 y 2023.
Aun así, en Moncloa están muy satisfechos con la remontada que pudo hacer Sánchez el 23J y esa parece ser su estrategia actual, la de sacrificar el poder territorial para volver a tener posibilidad de permanecer en el Gobierno tras las próximas generales. Esto, sin embargo, genera mucho malestar en algunos sectores del PSOE. El propio García-Page calificó de "puñalada trapera" de Sánchez la posibilidad de celebrar un superdomingo electoral.
