Las raíces democráticas de la seguridad
Desde que, en junio de 2023, Bernardo Arévalo sorprendió al pasar a la segunda ronda presidencial en Guatemala, que ganó abrumadoramente en agosto, él y su partido Semilla han enfrentado tres desafíos existenciales y urgentes.
El primero fue superar los bloqueos que pretendían descarrilar su triunfo y desconocer así la voluntad democrática del pueblo. De inmediato, siguieron restaurar el Estado de derecho, secuestrado por una enquistada mafia político-económica encabezada por la hoy agonizante fiscal Consuelo Porras, y luchar contra la creciente crisis de inseguridad, activada desde fuentes múltiples. Arévalo entendió, como pocos, que los avances en esos tres retos –al igual que en los estructurales de desigualdad e inequidad– dependían de una acción integrada y paciente.
Lo anterior explica que su gobierno fuera, el martes, la plataforma para lanzar el Grupo Latinoamericano y del Caribe de Seguridad y Democracia (Glased), encabezado por el expresidente Carlos Alvarado. El impulso proviene de la Iniciativa Global contra el Crimen Transnacional Organizado, red multinacional con sede en Austria. Su objetivo es fortalecer políticas integrales de seguridad pública, basadas en evidencia, cooperación multinivel, respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos.
De eso se trata, en esencia, la seguridad democrática, algo muy similar a la estrategia aprobada en 2007 por los gobiernos centroamericanos, que nunca cuajó. Ahora está oscurecida por el “método” de Nayib Bukele, quien desde los votos se apropió del poder, eliminó las garantías individuales, impuso seguridad y obediencia violando derechos humanos, y desdeñó profundos retos sociales.
En otra época, Costa Rica habría sido impulsora de Glased, pero aquí y en varios países, los vientos parecen soplar en contra del abordaje por el que propugna. Sin embargo, la existencia, vínculos y eventuales acciones del grupo abren opciones para contrarrestar el mal rumbo, y articular gobiernos y sectores con una óptica clara sobre el nexo entre seguridad, democracia, justicia y desarrollo humano integral. Es el camino menos cruel y más eficaz a largo plazo.
No será una tarea fácil. Precisamente por esto es necesario empezar. El eventual éxito de Arévalo y sus esfuerzos será determinante para convertir sus semillas en raíces.
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Eduardo Ulibarri es periodista y analista.
